
Normalmente pensamos que para hacer una dieta cuyo objetivo sea la pérdida de peso debemos privarnos totalmente de los grasas, porque “engordan”. Con este artículo conocerás bien cuál es la relación entre las grasas y una dieta saludable.
Los aceites siempre han hecho parte esencial de la alimentación humana. En la gastronomía de diferentes regiones y países son muy apreciados. Sin embargo es bueno informarse de cuáles son los tipos de aceites que existen y cómo podemos aprovecharlos para tener una alimentación totalmente saludable.
Empecemos por aclarar que básicamente los aceites se dividen en dos tipos: los Saturados y los Insaturados. Los primeros son los menos adecuados. Son aquellos presentes en grasas de origen vegetal como carnes no magras de cerdo, cortes de carne de res y bovinos con alto contenido graso: tocino, vísceras, cecinas en general, hígado, paté, sobrebarriga, riñones, sesos, embutidos (longanizas, chorizos), manteca de vacuno y frutos del mar como erizos, camarón, langostinos, langosta, pulpo, calamar y jaiba.
Lamentablemente estas grasas después de cocidas o cocinadas y al enfriarse se vuelven espesas y pastosas. Una vez dentro del organismo, se acumulan en las venas, dado que no pueden circular en la misma forma que los líquidos, produciendo taponamientos causantes de afecciones cardiovasculares. También originan las llamadas trombosis o embolia, que no es más que la formación de un coagulo de sangre (trombo) que bloquea el flujo sanguíneo y que pueden conllevar a accidentes fatales.
Son las grandes contribuyentes al aumento del colesterol malo. Generalmente todas las comidas rápidas: papas fritas, empanadas, hamburguesas, perros calientes entre otros contienen altas cantidades de este tipo de grasas así que desde luego deberás evitarlos a toda costa. También están en guisos y salsas.
No sólo para perder peso sino para cualquier persona son muy perjudiciales, y mucho más si son consumidos frecuentemente. Para reemplazarlos puedes preferir unas exquisitas y jugosas preparaciones la vapor o a la parrilla. Notarás la gran diferencia y lo bien que sentará a tu salud.
Las segundas es decir las grasas insaturadas son aquellas ideales para el consumo humano. Independientemente de la temperatura no cambian de estado líquido a sólido, lo que les permite una vez dentro del organismo circular libremente y ser absorbida en todo su potencial sin causar grandes perjuicios al organismo.
Los aceites insaturados se dividen en Monoinsaturados (el principal es el aceite de oliva) y Polinsaturados, el cual lo encontramos en: el aceite de girasol, el aceite de soya o soja, el aceite de uva y otros aceites de frutos secos como nueces, maní, almendras, castañas, así como aceites de pescado en general (aceite bacalao, omega3, etc.). Te informamos que para fortuna de la humanidad, el omega3, el 6 y el 9 no contienen calorías así que podrás consumir los frutos del mar que les contengan en la cantidad que desees. El aceite de oliva y los mencionados de frutos secos son ideales para aderezar comidas y ensaladas pero recuerda no abusar de ellos.
Si optas por las grasas insaturadas estarás contribuyendo en gran medida no sólo a tu figura sino también a tu salud. La acumulación de grasa en las venas por el alto consumo de grasas saturadas es un proceso de tarda años en concretarse. Es un proceso lento pero seguro así que te recomendamos tomar medidas si ellas han hecho parte fundamental de tu alimentación en los últimos años. Como verás existen opciones muy saludables y deliciosas a la hora de nutrir nuestro cuerpo en forma adecuada y beneficiosa para la vida.
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